Lo que veo en todo esto

No sé, a veces me pongo pensativo, y dentro de los pensamientos que vienen siempre viene uno de agradecimiento. Agradezco mucho cómo mi vida está saliendo, con sus buenos y malos momentos, con los deseos no cumplidos y las ideas sin realizar. Con toda esa gente que me rodea y les caigo bien. Por esa familia que tengo de origen y la que se creó con el pasar del tiempo.

Estoy viendo a mi hijo crecer, está tomando forma, un ser que está aprendiendo a ser él, con sus miedos y sus inseguridades y yo detrás diciéndole que puede lograr todo en la vida, que es capaz, que la práctica hace al maestro. Verlo mejorar en karate, en natación y sobre todo en el dominó que me dio la pela de mi vida, 145 a 30 quedó el juego. Hay veces que yo me dejo ganar, para generarle la confianza y también que aprenda a lidiar con sus enojos cuando no puede ganarme y trata de hacer trampa. Pero esta vez, fue el solo. Esta vez era yo quien tuvo que lidiar con la desesperación de perder seis veces seguidas y mi cabeza diciendo lo malo que soy, hasta que gané un jueguito de siete puntos.

Hoy me mandaron un mensaje de voz Dónde están las mujeres solteras. Hoy mi amigo llegó de sus viajes de trabajo. Estuvo fuera por casi dos meses, preparando obras en el viejo continente y en la manzana. Estaba abierto a hacer cualquier cosa hoy o mañana, porque llegaba hoy y la pareja estaba en Miami, por lo que quería aprovechar a soltarse y volverse loco con nosotros. Me pareció la cosa más triste del mundo, que tenga que estar solo para poder darse libertad de hacer cosas sin estar pensando en posibles situaciones que puedan ocurrir. Así que, otra cosa por la cual estoy agradecido es mi relación que es totalmente transparente y abierta, donde podemos hablar de todo y decirnos de todo sin problema alguno. La semana en que estoy sin mi hijo es aprovechada para hacer cosas. Hay semanas que mi agenda de semana se llena muy rápido. Le dijo hoy voy a acá con tal, hoy por para allá con tal tal y ya, sin remordimiento, miedo o nada parecido.

El espacio donde estoy no se ha quedado sin agua, aunque invertí en distintas cosas para poder estar preparado, tuve la gran suerte de que el agua sigue intacta y esto es mejor que pudo pasar, porque después de dos meses y tantos que he estado afuera, esta próxima semana voy a caminar como un pingüino y voy a poder bañarme de una forma normal. Mi vida es muy buena, es genial y ahora que me corté el pelo y fui manoseado completamente por Kevin… fack, Kenny, es Kenny, con eso mi día quedó mejor.

YO

La parte que más importa

Me fui con la decisión de encontrar algo que me ayudara con los dolores que me dan en la espalda. En Ceiba me presentaron un aparato que al darme esa especie de terapia, me ayudó a mantener la espalda y hombros un poco más relajados. Luego de tener un día de juego fallido porque ninguno de los dos amigos de la colonia podían salir o tenían otros planes, se me ocurrió que fuéramos a la plaza de al lado para conseguir algo parecido a lo que tienen en el Este.

Se aprovechó para caminar un poco de la esquina a la otra y en el medio, comer un helado de mango pina molida para echarlo al yogur. Al seguir caminando al otro extremo, donde está lo mismo pero más barato, mi hijo temblando de frío por el helado y la poca ropa que llevaba unido con el invierno improvisado que esperaban generar en ese espacio, entramos a la tienda.

Me pidió que lo abrazara para cubrirlo del frío, pero no lo hice, ir caminando de ese modo no era cómodo, luego recapacité y me di cuenta que perdí la oportunidad de tener contacto con mi hijo, un contacto que estamos pidiendo y por eso va al psicólogo ahora. Llegamos al área donde estaban los aparatos esos, me quedo parado viéndolos y sin decirme nada, él va directo al área de los juguetes, que en realidad estaba a un par de metros adelante.

Confiado en que ya sabía lo que siempre hacía, ir a ver juguetes, pedir que le compre y yo decirle que no, seguí observando los tres distintos modelos. Estuve parado observando por un minuto mientras leía las diferencias. Pico el botón para que abran el lugar y poder ver el costo y lo tomo. Agradezco al empleado y voy al área de los juguetes. Me detengo al ver unos googles para natación de adulto reducido de precio, los tomo y sigo buscando. Doy una vuelta por el área, regreso, voy moviendo la cabeza y observando cuidadosamente a cada lado, y no veo a mi hijo, regreso al área donde yo estaba y no está, voy de nuevo al área de los juguetes, pensando en que no lo había buscado bien. Ya mi cabeza comienza a pensar en el tráfico humano y el robo infantil.

Ahora, sigo por el mismo pasillo donde yo estaba pero voy desde el inicio hacia las cajas registradoras. A mejo camino escucho por el altoparlante “si el bien instruido está en la tienda favor de pasar a la caja registradora” y un par de segundos después lo veo que se acerca a mí. Coloca su cabeza en mi panza y comienza a soltar las lágrimas de estrés y ansiedad que le causó habernos perdido por esos tres minutos.

Lo abrazo y le pregunto Qué pasó, dónde andabas. Y comienzo a contarle lo que yo hice y lo que él hizo. Siento que debí haber dicho otra cosa, haber dicho o hecho algo que le diera seguridad en lugar de darle un mini sermón. Traía en la mano un juguete de pistola o escopeta o algo así que, con el sentimiento de culpa que tenía, lo compré junto con los googles en oferta y el aparato ese, que resultó ser un fiasco.

Por la noche, a eso de las 7 que terminamos de leer e hicimos la rutina de rezar, decir las afirmaciones y agradecimientos y luego mencionar las tres cosas que más nos gustaron del día junto con lo que no nos gustó, le dije lo orgulloso que estaba de él, que no se desesperó y que pensó muy bien en qué hacer. Fue el solo con el guardia de seguridad y le dijo que le hablara a su papá, el bien instruido. Le repetí lo que había hecho y lo que había logrado y cómo lo pensó y resultó bien, que lo que hizo fue lo correcto y que todo salió bien, que ese día aprendimos en decir a dónde vamos y en dónde estamos para que no vuelva a pasar. Sonrió y se puso un tanto orgulloso de él mismo, así como “ya no sigas, me sonrojas”.

Se me iba la vida, sentí por unos segundos, así como me dijeron una vez, se nos va la vida. Pero esta vez, me regresó en unos cuantos minutos después gracias a él y no gracias a mí.

YO

Incluirse en la ecuación

Tus creencias se convierten en tus pensamientos, tus pensamientos se convierten en tus palabras, tus palabras se convierten en acciones, tus acciones se convierten en tus hábitos, tus hábitos se convierten en tus valores y tus valores se convierten en tu destino. Esa es el ciclo exacto en que se va formando lo que uno es. En el trascurso de mi crecimiento, lo que me dijeron en mi casa, lo que me hice creer, lo que vi y sobre todo lo que viví me ha llevado me ha hecho este ser humano que soy. Con el transcurso del tiempo, el leer y ver videos de temas que me ayudan a conocerme mejor. Durante esa travesía llena de introspección he descubierto algo bien interesante sobre mí y es que por alguna razón, y no sé de donde provenga, por lo general me coloco en último lugar.

Tengo recursos limitados y pienso bien en qué los voy a usar. Sé que las cosas materiales no definen lo que soy, pero no es algo que lo tengo en mi mente para usarlo para mí. Hace unos días dije, me voy a ir a comer un ceviche, tengo ganas. Y al ir, lo disfruté y me compré los tostones de pana y la bebida que quería, pero me limité en pedirlo solamente de pescado y no mixto porque era más caro. Pensé que en realidad quería de pescado solamente, pero después me di cuenta que no. Hice lo que quería para mí, pero no realmente, a medias.

Teniendo claro que las cosas materiales no me definen, y lo aprendí conforme iba creciendo y tomando consciencia del mundo en el que vivimos, el cómo nos utiliza los grandes intereses, no suelo comprarme ropa a menos que sea necesario. Y es tan evidente esa falta de compromiso con la vestimenta que puedo usar las mismas cosas por mucho tiempo hasta que la mancha ya no da para más, el roto ya no se puede remendar y el cabello ya no se puede peinar. Un día, me coloqué un bóxer, por lo general estas tareas las hago ya sin pensar ni ver, es automático. En el transcurso del día, en la oficina con el frío que estaba haciendo gracias al falso invierno creado por el acondicionador de aire sentí que mis pelotitas estaban más pegadas al cuerpo de que costumbre.

Cuando llego a la casa, y me siento para desvestirme y meterme a bañar, veo que en el fondo de mis bóxer negros con más de 5 años, le hace falta la capa de tela que cubre mis bolas, mi bóxer tiene un hueco completo, tela corroída por años de uso. Me los quito y los coloco en la basura.

Sé la cantidad de dinero que puedo tener adicional a todos los gastos fijos al mes, y de ese dinero que me queda, prefiero usarlo para hacer feliz a personas que lo necesiten más que yo, a mi hijo, a mi pareja cuando tengo o a quien sea, antes que a mí. ¿De dónde sale eso? ¿Cuál es el origen de ese comportamiento? ¿Qué miedo está metido en mi cabeza? No tengo ninguna respuesta a estas preguntas, pero lo que sí sé es la culpabilidad que siento por hacer cosas por mí. Dando prioridad a todo y a todos, con recursos limitados y siendo este complacedor nato debo aprender a equilibrar la felicidad ajena a la mía propia de mí mundial. No es que no me quiera, es que no sé cómo quererme sin culpa.

YO

La de 31

He tenido varios hallazgos bien grandes estos últimos meses en mi vida. Primero, que aún me falta mucho por sanar. Tengo internalizado varios asuntos pendientes por resolver, esos silencios incómodos, detectar rápidamente lo que me pasa, saber que el pasado ya no es el mismo que mi presente. También he logrado detectar cómo mi cuerpo está acostumbrado a estar en modo alerta, ansioso y tenso. Cuando me descubro así, tenso, doy un respiro, bajo los hombros y hago mi tarea con calma. Así mismo lo hago cuando estoy con las personas que quiero. Me dedico a estar presente, estar ahí para poder ir mejorando esta situación que estoy seguro lograré domarlos en algún momento.

 La edad, es fundamental para ir solucionando las cosas que pasan. Me dijeron muchas veces y me aclararon que me estaba metiendo con una señora que pasaba de los cuarenta y me preguntaban si estaba seguro en lo que me estaba metiendo. Tanto así que mencionaban chamaquitas de 20s, pero hice una decisión. 30 o 31, alguna vez tomé la opción par, donde si hacemos la suma o resta, hay una diferencia de 16 ¿estoy seguro que quiero estar en esa rueda de la fortuna? Pensé en mi interior y todo pensando para poder mejorar mis problemas encontrados, voy a tener menos o voy a tener más o voy a tener los mismos si sigo esa opción. No había hecho ningún cambio.

31 dije, eso me genera un número de 15 en la diferencia, donde cinco más uno son seis, y tres por dos son seis y seis forma parte del cuarenta y seis. Decidí hacerlo así. Y fue mucho mejor, fue una experiencia distinta, me puse a ver, me puse a disfrutar del paisaje, los valles que al final topan con el inicio de una montaña. Los pastizales generar un paisaje distinto a lo que te va a ofrecer la otra, la 30, un lugar que lo único que hacía era ver hacia en frente y en ocasiones, pasarme de largo.

Disfruté más esa experiencia, bordeando la montaña, yendo en línea recta dentro de las complicaciones de la vida, pero todo estuvo mucho mejor. Iba cantando todas las canciones que salían del teléfono, observando lo que me ofrece la vida a mi alrededor, recordando el gran fin de semana que había tenido y sobre todo, dándome cuenta que mi vida es genial, tengo una gran vida, soy afortunado por tener todo lo que tengo, salud, pareja, amigos, trabajo en lo que me gusta y una libertad que estoy aprendiendo a amar y disfrutar. A lo mejor, algunas veces preferiré la de 30, pero la de treinta y uno, esa tiene mucha más personalidad.

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Mexicano y algo más: una historia en común

Me siento bien el ser mexicano, de hecho me siento con mucha suerte de serlo. Cuando la gente comenzó a decirme que si era de aquí o de allá o de acullá porque ya no sonaba de donde debía de sonar, me dio una especie de rareza, porque en realidad yo sentía que estaba hablando igual. Aunque en un periodo que vi mucha novela colombiana, noté que estaba hablando raro y lo “solucioné” cortando todo vínculo colombiano que tuve.

Ya me lo han dicho varias veces en viajes que he hecho al país que me dio vida y lo acepto, tengo 21 años fuera de los cuales he regresado menos de 10 veces, sumado que me he reusado a buscar mexicanos en el extranjero, así que algo tenía que cambiar en mí. Y agradezco haber decidido venir a esta isla, porque aquí, quitando a los dominicanos, todos los extranjeros son bien recibidos. No es lo mismo ser mexicano indígena en Puerto Rico que ser mexicano en Estados Unidos, España o el Israel latinoamericano, Argentina. Siendo mexicano me ha ido muy bien aquí, incluso puedo aceptar que me ha ido mucho mejor de lo que me hubiera ido en México como tal, a lo mejor no económicamente, pero sí en otros sentidos.

Así que no hay ningún tipo de arrepentimiento o culpabilidad de estar acá y no sonar mexicano, porque ahora, aunque no sea de aquí o ni de allá, soy de todos lados. Por ejemplo, el 3 de julio fui de Cabo Verde, el 7 fui de Egipto, el 11 de Suiza y el 15 me identifiqué no como perro o gato, sino como inglés. Así que ahora, son de todos lados, de donde quiera ser, de donde me quiera identificar, hasta ya puedo ser español este próximo 19, español o, como francés, como según contó mi abuela, que su abuela era blanca de ojos verdes, proveniente de Francia, pero no de la Francia africana, que a ella no le encantaban los indígenas o negros, solo el abuelo de mi abuela, porque pues, le tocaba.

Tenga la historia que tenga España, el domingo me sentiré español, porque ser del mundo no está tan mal, así lo hace notar mi acento neutral de Univisión y mi cara indígena de las américas donde me han dicho colombiano, peruano, chileno, mexicano y de personas que no saben nada de geografía o acentos, de allá, del sur del atlántico. Voy intentar viajar a lugares lindos y sobre todo ser un ser humano del mundo, porque ser latinoamericano está de moda, latinoamericano de todo el mundo, menos de Argentina.

YO

Lo que realmente lograste

Es totalmente una prueba de que una persona puede pasar o sobre pasar sus traumas y madurar, por lo que, ese dicho de que las personas no cambian, podemos ponerle “a veces” porque soy prueba fehaciente de que ese cambio en un ser humano puede pasar.

Por muchos años, 15 para ser exactos, tuve un problema con el país de España, debido a una traición amorosa que pasó en ese país. Evité volver, evité ver cosas relacionadas con ese país mediterráneo, aunque solamente por la anécdota, tuve una situación de unos días con una española, pero eso no logró cambiar mi pensamiento sobre la gente o el país.

Hoy ya tengo 31 y ese sentimiento logró cambiar. Ya no tengo esa presión en el pecho, solo cuando camino rápido. Ahora tengo un compañero de ese país, un chamaco simpático y un tanto divertido. Aguanta mi humor raro y obscuro y eso me hace tenerle un aprecio un tanto distante. Sin embargo, en esta nueva etapa futbolera, donde fui a conocer el ambiente a México con mi novia, hizo un cambio en mí.

El hecho de que todo Latinoamérica esté unido en una misma causa, me hizo reflexionar. Prefiero que gane España que Argentina, lo prefiero con todo mi corazón.  Así, de ese modo, me di cuenta que ya hice las paces con  España, y que incluso puedo volver en algún momento de la vida a conocer algo más que ese lugar que me causó el segundo dolor más grande de mi vida.

Me gusta reconocer los cambios que voy teniendo y el crecimiento que voy logrando. Esta es una de las satisfacciones que más me da, después de coger con mi novia, de esas veces que le tengo unas ganas cabronas y me embarro la cara de sus flujos. Por ahora, me gusta crecer, me gusta superar, me gusta estar en sincronía con el mundo entero, porque cualquiera antes que Argentina.

YO

Ni de aquí ni de allá

Existió una gran revelación en esta última salida de la isla, esta vez a ver cómo estaba el ambiente futbolero en mi país de origen. Como siempre, fue un gran viaje, lleno de experiencias culinarias y buena vibra. Pero me volvieron a decir de todo menos lo que quiero ser. Vuelvo a recordar las palabras del gran Facundo Cabral, que no soy de aquí ni soy de allá. Chileno fue la última adquisición nacional, que, aunque esta vez fue por efecto rebote, ya que era ella quien estaba hablando y la pregunta de la vecina chismosa fue con un “ustedes”.  Así que, de ese modo, ahora sigo siendo de otro lugar que no es el mío.

Pero todo eso me tiene sin cuidado, porque al ponerme la camisa que ella me regaló, al estar en ese lugar con las personas que amo y adoro, al saborear todos esos manjares que hacen cerrar los ojos, vuelvo a ser de ahí, aunque mi voz diga lo contrario.

Al estar acá, tampoco soy de acá, ni me interesa serlo. Me gusta la playa, me gusta la música autóctona, me gusta ella y estoy aquí porque tengo a mi hijo, pero no soy de aquí y la gente lo sabe al verme o al hablar. Entiendo que existe gente con distinto nivel de conocimiento. Me lesioné el brazo, codo, músculo o algo dentro del izquierdo que no ha mejorado desde hace más de un mes. Terminé yendo al doctor porque el dolor continúa y me inhabilita en ir al gym y usar mis clases ya pagadas que me están guardando. Esta segunda visita, la doctora tiene una ayudanta ahora, que al yo decir una palabra se atrevió a preguntar si soy argentino, de dónde esta persona saca que soy argentino ¿que no me ve? Creo que eso fue peor que cuando me dijeron peruano.

No sé que pueden tener esos latinoamericanos que se mueren y les agrada lo argentino, no lo comprendo. Pero, ahora que hay mundial, logra incomodarme grandemente. Si ganan me molesto, si van perdiendo, me pongo sumamente feliz, tan feliz que todas mis enfermedades desaparecen por unos minutos. Al darme cuenta de estas afecciones luego de ver el robo más grande de la historia a Egipto, entendí los efectos que tienen en mi y lo superé, eso no quiere decir que voy a apoyar a un equipo que no quiere ser latinoamericano, eso quiere decir que me seguiré alegrando de decir “cualquiera menos Argentina” y cuando la FIFA siga ayudándolos para que salgan campeones como el mundial pasado, seguiré sintiendo ñáñaras en mi sistema linfático pero que al momento de apagar el televisor, todo vuelve a la normalidad.

Ya no me importa no ser de aquí ni ser de allá. Mi corazón sabe lo que tiene que saber y siente lo que tiene que sentir. Ni de aquí ni de allá, ahora soy del mundo, y puedo ser del mundo completo, como dice mi hijo, soy de Japón, ahora de Portugal, ahora soy puertorriqueño, pero mañana que juega España soy Lamine Yamal y hoy no me quito el traje del equipo de México. Así como él, acepto ser un ciudadano del mundo, de cualquier lado menos de Argentina.

YO  

Mereces existir más allá de cumplir

Algo curioso pasó, luego de dejar a mi hijo en el campamento, y por supuesto que no quería hacer hoy porque estaba un poco triste ya que iba a pasar mucho tiempo sin vernos, llegué en el carro a un semáforo con la luz roja. Para dar un poco más de contexto, es un semáforo bastante inútil, no hay carros por ningún lado, en un lado está una tienda de cosas chinas y por el otro una oficina de la UPR que no tiene casi gente. Lo que hice fue pasarme el rojo con mucha precaución. Me llenó de alegría que después de pasarme yo la luz roja, veo por el retrovisor y uno, dos, tres, cuatro carros más se pasaron la luz también, nos unimos como grupo para cometer una infracción, algo que me llenó el corazón.

La semana ha sido una llena de adrenalina en mi cabeza. Tengo un viaje planificado y estoy en medio de proyectos que tienen su fecha de caducidad para el día 30 de junio por lo que he estado a marchas forzadas para poder terminar o por lo menos adelantar lo más posible las cosas. He sentido como mi cuerpo se siente muy ansioso y estresado, cosa que debe mejorar. Mejorar para poder mantener mi sano juicio en orden. Algo tengo claro, que es que más allá de tratar de adelantar y hacer el trabajo que tengo que hacer para no quedar mal los clientes, yo no estoy haciendo mucho ni por mí ni por mi hijo que ha estado viendo televisión más de lo que me gustaría.

Descubrí que en realidad si soy codo, codo conmigo mismo, porque por alguna razón, aunque maneje bien el dinero, me da un poco de cosa utilizarlo para mí y mis cosas, gastar gasolina, salir a hacer cosa para mí, comprar cosas para mí aunque no las necesite. Prefiero no hacer nada por mí para tenerlo disponible y hacer cosas y comprarle cosas a mi hijo o salir a algún date con mi novia.

Por lo menos, los días se ponen un poco mejor, en un par de días salgo de vacaciones, me escapo por más de una semana con mi novia, mi puchunguita,  mi sweetie, mi monchi, mi cuchicuchi, mi titiritiri, mi loqui, mi ñiñi, mi titi, mi sweetie, Mi honey, my baby, mi chichi, mi topi topi, mi Mickey, mi Winnie, mi Barbie, mi very happy y sé que la vamos a pasar bien, sé que lo voy a disfrutar, sé que voy a dejar muchas de las cosas que tengo en este momento atrás y sé que a mi regreso, algo va haber cambiado en mí, porque una cosa aprendí esta semana y es que algo tiene que cambiar en mí, algo debo de modificar, encontrar y ser, eso mismo, algo más debo ser, porque tanto mi hijo como yo lo necesitamos y urgente.

YO

Si te dicen que NO

Hoy me toca hablar de aumento de salario, aumento que más allá de merecerlo o no, es una necesidad que tengo. Ese dinero pasará de un lugar a otro y es así como está escrito. Es una plática que me la he imaginado en distintos escenarios y ahora que puede que pase o no, porque me dijeron que ayer que era hoy, pero si no, pues ya pasó en mi cabeza y todo lo tengo en orden, sin estrés ni ansiedad y con plan B asimilado.

Pero si es un no, me da un poco de cosa, porque tuve una visita con un cliente que maneja el agua de la isla y hablamos de tantas cosas y futuras tareas que podemos hacer para mejorar el uso de la tecnología dentro de la oficina que llegué emocionado de todas las propuestas que quiero realizar con ayuda de esta persona. Hasta hice un ejercicio de gerente de cuenta, hablando con él, socializando, conociendo loque le gusta, lo que no, observando su oficina y hablando de cosas que vi que le interesan.

Hablamos de Japón, me recomendó una app para decir unas cuantas palabras en el próximo viaje que haga para allá, hablamos del comicón, de las cosas que imprime en su impresora 3d y que las vende en el comicón. Hablamos de caricaturas japonesas que he visto y me recomendó unas cuantas caricaturas que están en Netflix y que ahora las tengo en mi lista. Hice todo ese ejercicio para poder ganarme la confianza y lograr tener una conexión a otro nivel con él, más allá del laboral. Ahora tenemos una fecha donde él me va a ayudar a identificar oportunidades dentro de la oficina central y sus regionales y así yo hacer una propuesta. En esa conversación y momentos nerd me acordé de la palabra que me dijo una española (piensen ahora en acento español) “chico, eres un friki” por que le conté que veía ese tipo de caricaturas.

Al regresar ala oficina para tener la conversación que espero tenerla hoy, me pidieron ayudar a mover el carro de mi amiga. Y gracias a eso, tuve un momento emocionante en el día. Le doy vuelta a la llave y enciende el carro. La radio está prendida y está saliendo de ésta una canción bien dramática. Al colocar el carro en reversa, el volumen del radio baja automáticamente y me escucho decir Que ¿Quéeee? Vuelvo a colocar el carro en la P para hacer la prueba nuevamente y colocarlo en la R y darme cuenta de que realmente el carro baja el volumen del radio para que el conductor pueda ver bien hacia atrás. Hunday escuchó al conductor, bájale a eso que no veo, y lo hizo. No sé cuanta gente se pondría tan emocionada como yo por ese simple cambio, pero, gran trabajo Hunday, te mereces un premio. Por ahora, a seguir esperando el momento que se tenga para hablar sobre el tema que se debe de hablar.

Yo

Buscando entender…

Hola buenas noches. Hoy me presento así porque es la única forma que se me ocurre hacerlo luego de tener una tarde de pensamientos profundos. Todo comenzó en el trabajo, a eso de las cuatro y media de la tarde, cuando me volteé y dije en voz alta ¿Si ya estoy cansado de trabajar y quiero mandar todo a la chingada, eso quiere decir que no me gusta lo que hago? Porque hay un dicho que si trabajas en lo que amas, lo harías hasta sin cobrar, y este no es el caso. Hubo una interesante plática, un día como hoy que no hay jefes por ahí. Mencioné cómo un compañero que no habla para nada y siempre está viendo la computadora sin ninguna distracción como hacemos los otros siete individuos que estamos en la misma sección.

Por eso fue que el día de hoy borré de mi celular las aplicaciones que me distraen, que me tienen dando vueltas para evitar hacer cosas que no tengo un gran interés de hacer en ese momento. Pero entonces vino otro pensamiento que estuvo unido con el anterior, no siento emoción en el trabajo. No siento emoción en mi casa. No siento emoción con mi hijo. No siento emoción con mis hobbies. Lo único que hago sin cobrar es ser novio de mi novia, eso quiere decir que lo hago con y por gusto y puedo seguir haciéndolo, lo que puede significar que lo hago porque me gusta ¿verdad?

Se ha vuelto una verdadera preocupación esta introspección y un tanto una búsqueda de respuesta. Sé que uno no va por la vida feliz y contento, pero coño dame una por lo menos. Hay un famoso tipo Inglés, que lo encontré en Tic Toc que me ha llamado mucho la atención lo que hace. Este tipo es una especie de coach o psicoanalista o alguna mierda así, que hace preguntas, preguntas que hacen pensar y te remontan a un origen. Los ejemplos que he visto han sido de personas que realmente han logrado hacer un cambio. Dicen que los hombres no creen en terapia, no están es la búsqueda de respuestas porque el machismo está involucrado y hablan como el mostrar lo que uno siente o pasa es de homosexuales que cogen por el culo. Y eso no digo que esté mal, yo lo he hecho, pero bueno. El punto aquí es simple, estoy dispuesto a seguir buscando.

Creo que el fin es encontrar el origen, es saber de dónde nace mi antipatía por la vida y lo necesito para mí y para mi hijo, que veo rasgos y cosas así en él y la verdad no quiero que se lleve eso de mí, quiero que sienta emoción y placer por las cosas simples de la vida y por todo, que sea feliz encontrando algo que le guste, que trabaje en algo que ame y no solo eso, que las cosas nunca dejen de emocionarlo, jamás, es lo que quiero para él y claro, que todo debe comenzar por mí.

YO